Morelia, Michoacán/Fotos: ACG.
No exijo privilegios, exijo la justicia que todo ciudadano debería tener, afirmó la presidenta del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán (Teemich) y esposa del líder citricultor Bernardo Bravo Manríquez, Amelí Gissel Navarro Lepe.
A un año del homicidio de Bernardo Bravo, Amelí Gissel Navarro expresó, en entrevista realizada tras la misa dedicada al dirigente limonero, en la Catedral de Morelia, que aún espera resultados de la investigación y el actuar de las autoridades, aunque “ninguna justicia podrá compensar el que Bernardo Bravo hoy no esté aquí”.
Expresó que en las actuaciones oficiales se debe considerar la calidad de defensor de derechos humanos y líder social de Bravo Manríquez, por su participación en el sector citrícola michoacano y su actividad de promoción de la paz y llamados a las autoridades a intervenir ante la violencia y la criminalidad reportadas en la Tierra Caliente.
“Por supuesto que era un defensor de la sociedad y de los ciudadanos, y eso genera obligaciones a las autoridades en cualquier investigación, acción jurisdiccional, caso o expediente alusivos, y yo sigo instando a que así sea“,expresó Navarro Lepe.
Tras reiterar que no aspira a un trato privilegiado en el caso de su esposo y líder citricultor, sino el acceso a la justicia que la Carta Magna de México consagra para cada víctima de un delito, la presidenta del Teemich, cuestionada sobre el cumplimiento de las autoridades en el trato de Bravo Manríquez como defensor de derechos humanos y líder social, indicó que “eso tendrían que preguntarlo a las instancias competentes”.
Sin embargo, desde su óptica, sí “habría que hacer una revisión puntual de este aspecto, sobre el que hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se pronunció”.
Amelí Gissel Navarro señaló que el caso sigue en sus diferentes etapas y, como esposa de Bravo Manríquez y ciudadana, espera los resultados.
—Yo insto a las autoridades competentes a que hagan lo que les corresponde, según lo indica la ley. A Bernardo Bravo no le tocaba el tema de la seguridad, pero su discurso era de paz y de llevar esa paz a las comunidades y al sector citrícola — reiteró.
Bernardo Bravo desapareció el 19 de octubre de 2025, tras acudir al tianguis limonero, y sus restos fueron encontrados el 20 del mismo mes, en la Tierra Caliente michoacana.
Previo a su homicidio, llamó al sector citrícola a manifestarse por el precio del limón, afectado por el cobro de cuotas por agrupaciones criminales y presiones de células delincuenciales.
Al momento, por su presunta relación con el crimen, César N. El Botox permanece detenido.